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Adams y McGuinness, arquitectos de la paz en Irlanda

Soledad Galiana

7ka 1002. 08/04/18

Una lección clara del proceso irlandés es que no hay paz sin cambio y negociación, y ambos requieren valor y compromiso. En el vigésimo aniversario del Acuerdo de Viernes Santo, Gerry Adams y Martin McGuinness pasarán a la historia por su valentía al afrontar los desafíos de un proceso político que sigue vivo e inconcluso.

 

Se conmemora este martes el vigésimo aniversario de la firma del Acuerdo de Viernes Santo. Dos décadas de cambio político que significaron el proceso de paz irlandés, la firma del acuerdo y las primeras victorias electorales de Sinn Féin, hitos que claramente se identifican con los líderes republicanos Gerry Adams y Martin McGuinness, quienes desde 1998 han sobrevivido a cinco primeros ministros británicos y el mismo número de irlandeses, tres líderes unionistas y cuatro presidentes estadounidenses. Su influencia en la política irlandesa e internacional quedó reflejada en algunos de los nombres que asistieron al funeral de McGuinness en marzo de 2017: el que fuera presidente de Estados Unidos Bill Clinton; el primer ministro irlandés, Enda Kenny; el presidente irlandés, Michael D Higgins; la que fuera presidenta de Irlanda Mary McAleese; y los primeros ministros irlandeses tras la firma del acuerdo de paz, Bertie Ahern, Brian Cowen, además de los líderes unionistas del DUP, Arlene Foster y Peter Robinson.

«Esta semana Irlanda ha perdido un héroe», dijo Gerry Adams ante la tumba. «Derry ha perdido un hijo. Sinn Féin ha perdido a un líder y yo he perdido a un querido amigo». Y el mundo ha perdido a un referente en la resolución de conflictos que ya había prestado su experiencia en Euskal Herria, Catalunya, Sri Lanka...

Desde que, en 1972, Adams y McGuinness participaran en los encuentros iniciales entre el movimiento republicano y el Gobierno británico hasta la votación en el congreso del Ard Fheis, en el que Sinn Féin votó mayoritariamente a favor del Acuerdo, los dos mandatarios republicanos han liderado la construcción de un nuevo escenario político en Irlanda.

Reconocimiento en casa y fuera de ella

 En el camino, ambos cambiaron las mentes y percepciones de aquellos a quienes conocieron, reconciliándose con enemigos y víctimas del conflicto, que les reconocen como arquitectos de la paz. Esta es una experiencia compartida por el que fuera primer ministro británico Tony Blair, quien admite en sus memorias que le gustaban «más de lo que debía», o su consejero en aquellos momentos, Jonathan Powell, que pasó de no darles la mano –en el primer encuentro entre los republicanos y Blair, en 1997– a invitar a Martin McGuinness a su fiesta de despedida cuando abandonó el Gabinete británico y a aceptar que ambos consiguieron lo más difícil en el proceso: que este funcionara.

Fuera de los círculos republicanos, la admisión explícita del papel esencial de los políticos de Sinn Féin en el proceso de paz solo llegó con el anuncio de McGuinness de su retirada de la política, debido a la enfermedad que acabó con su vida. Quizás, uno de los reconocimientos más destacados fue el de Ian Paisley Jr, el hijo de quien fuera el líder del DUP... y enemigo acérrimo de Martin McGuinness hasta que forjaron una gran amistad durante el periodo en que compartieron el liderazgo del Ejecutivo norirlandés. «No estaríamos donde estamos ahora en términos de estabilidad, paz y la oportunidad de construir nuestro país si no fuera por su dedicación, especialmente durante el periodo en el que compartió el trabajo con mi padre… Puedo reconocer que el camino que McGuinness decidió tomar no solo ha salvado vidas, sino que ha mejorado la vida de muchos», dijo Paisley Jr.

Fue precisamente la relación entre Paisley y McGuinness la que refleja el progreso del acuerdo de paz. Fue gracias al esfuerzo y la insistencia de los líderes republicanos, su voluntad de compromiso –siempre dentro de los parámetros que aseguraban que sus decisiones serían aceptadas por el movimiento republicano para poder mantener la unidad y evitar escisiones– que el 8 de mayo de 2007 Sinn Féin y DUP formaron gobierno.

Una vez más, es importante no desestimar la importancia de este hecho. El DUP se había negado a negociar en la misma habitación que los representantes republicanos durante todo el proceso de paz, y este partido unionista se negó a rubricar el Acuerdo de Viernes Santo. Ian Paisley y sus seguidores hablaban de “Sinn Féin-IRA” cuando se referían al partido republicano. Semanas después de su toma de poder, McGuinness y Paisley se ganaron el apodo Chuckle Brothers por su sonrisa perpetua y su buena relación.

McGuinness reveló que uno de los «episodios más divertidos» para él fue durante su primera reunión formal como primer y viceprimer ministro, donde Paisley sugirió enviar una carta al secretario de Estado británico de aquel entonces, Peter Hain, para pedirle que abandonase inmediatamente el castillo de Stormont. «Lo hicimos en nuestra primera carta conjunta como primer y viceprimer ministro. El secretario de Estado británico y su personal se sorprendieron, pero lo hicieron. Cuando nos mudamos a nuestras oficinas la semana siguiente, descubrimos que se habían llevado todo con ellos, incluidas las bombillas», recordaba McGuinness. «Nuestra relación confundió a muchos. Por supuesto, nuestras diferencias políticas continuaron: su lealtad fue con Gran Bretaña y la mía con Irlanda. Pero pudimos trabajar efectivamente juntos en interés de todo nuestro pueblo», afirmó el republicano después de la muerte de Paisley.

Algunos apuntan que fue precisamente esta amistad la que forzó la renuncia de Paisley en 2008, y señalan a la actual líder unionista, Arlene Foster, como una de las líderes de la revuelta dentro del DUP contra él. Después de su muerte en setiembre de 2014, la viuda de Paisley, Eileen, reveló que McGuinness había sido un gran apoyo para la familia durante la larga enfermedad de su esposo y dijo que su amistad había significado mucho para él.

Después de la muerte de Paisley, el propio McGuinness habló sobre su amistad. «A pesar de nuestras diferencias, me pareció una personalidad carismática y poderosa. Él siempre me trató a mí y a quienes trabajaron conmigo con respeto y cortesía. El proceso de paz y yo hemos perdido un amigo», afirmó entonces.

Con anterioridad a Paisley, la que fuera secretaria de Estado para el norte de Irlanda, la también fallecida y añorada Mo Mowlam, fue relevada de su cargo en 1999, a raíz de las denuncias sobre sus eventuales y cercanas relaciones con los republicanos. El MI5 filtró para ello una conversación telefónica que revelaría su profunda amistad con McGuinness.

El primer encuentro, en 1972, en Derry

Sin embargo, si una relación ha marcado el proceso de paz es la amistad entre los que fueron los dos líderes republicanos, que estaba a punto de cumplir 45 años cuando se produjo el fallecimiento de McGuinness.

Gerry Adams apunta a que su primer encuentro con McGuinness se produjo en las calles de Derry, durante una protesta a favor de los derechos civiles en junio de 1972. El movimiento de los derechos civiles en el norte de Irlanda se basó en la experiencia del liderado por Martin Luther King en los Estados Unidos para luchar contra la discriminación contra lo católicos en el norte de Irlanda. Hasta la firma del Acuerdo de Viernes Santo, en el norte de Irlanda el ser católico limitaba las posibilidades de acceso a la educación, la vivienda y el empleo.

Ese fue el caso de Martin McGuinness, quien concluyó sus estudios con la aspiración de ser mecánico, tarea imposible por pertenecer a la comunidad nacionalista: bastaba con que deletreara su apellido o informara de su centro de educación para que la puerta del empleo se cerrara. Cuando el conflicto le alcanzó de lleno, trabajaba como aprendiz en una carnicería. La violenta represión policial contra las demandas nacionalistas de igualdad le llevaron a las armas y, en 1970, se unió al Ejército Republicano Irlandés (IRA), en cuyas filas ascendió con rapidez. Por su parte, en Belfast, Adams trabajaba en un bar y se había unido a Sinn Féin en respuesta a la oleada de ataques de los protestantes contra sus vecinos nacionalistas a mediados de los años sesenta. A su buena dinámica de trabajo se unía una buena relación personal. Adams explicó cómo el fallecimiento de McGuinness había truncado sus planes de anunciar su retirada conjunta en mayo del 2018.

Para 1972, Adams y McGuinness ya se encontraban entre el grupo de elegidos para los encuentros secretos con los representantes del Gobierno británico, en aquel entonces encabezados por el secretario de estado británico Willie Whitelaw. Meses después de aquella cita, McGuinness fue detenido en la República irlandesa en las inmediaciones de un automóvil que contenía explosivos y municiones. Durante el juicio, en el que se negó a reconocer al tribunal y se identificó como miembro del IRA –«Hemos luchado contra el asesinato de nuestro pueblo (...). Soy miembro de Óglaigh na hÉireann y estoy muy, muy orgulloso de ello», dijo– fue condenado a seis meses de prisión. McGuinness declaró que dejó el IRA en 1974 durante la investigación de lord Saville sobre los eventos del Domingo Sangriento en Derry, cuando catorce manifestantes por los derechos civiles fueron asesinados en la ciudad por soldados del Primer Batallón del Regimiento de Paracaidistas.

A su salida de la cárcel, su ascendiente dentro de Sinn Féin creció y fue estrechando su relación con Adams, particularmente durante el periodo de las huelgas de hambre de 1980 y 1981.

A finales de los setenta, Gerry Adams había iniciado una campaña interna abogando por una estrategia más política y de izquierdas dentro de Sinn Féin con una serie de artículos en “Republican News” bajo el seudónimo de Brownie, desafiando a la ejecutiva del partido en aquellos momentos. Precisamente, la decisión de presentar la candidatura del huelguista de hambre Bobby Sands, quien fue elegido miembro del Parlamento de Londres por Fermanagh y South Tyrone con la ayuda de la maquinaria propagandística del Sinn Féin, probó que la teoría de Adams era correcta. De hecho, tras la muerte de Sands, su agente electoral, Owen Carron, no solo mantuvo el escaño sino que incrementó el porcentaje de voto. En 1983, Adams fue elegido presidente del partido republicano.

Prohibición y atentado

McGuinness participó en sus primeras elecciones en 1982, en las que resultó elegido para la Asamblea de Belfast. Sin embargo, en aquellos momentos la estrategia republicana consistía en presentarse a los comicios pero no sentarse en instituciones que justificaban la desigualdad y opresión de los católicos norirlandeses. Precisamente, el 9 de diciembre de 1982, el secretario del Interior británico, William Whitelaw, prohibió a McGuinness, Gerry Adams y al responsable de comunicaciones del partido, Danny Morrison, la entrada en Gran Bretaña acogiéndose a la Ley de Prevención del Terrorismo. La prohibición acabó con la elección de Adams como diputado por Belfast West en mayo de 1983, y el Gobierno británico le levantó el veto que pesaba sobre él para viajar a Gran Bretaña.

El 14 de marzo de 1984, en el centro de Belfast, Adams resultó gravemente herido en un intento de asesinato cuando varios pistoleros de la Asociación de Defensa del Ulster (UDA) dispararon unas veinte balas contra el automóvil en el que viajaba. Fue herido en el cuello, hombro y brazo. Los responsables del atentado fueron detenidos casi de inmediato. Las fuerzas de seguridad conocían las intenciones de los lealistas, habiendo sido advertidos por sus infiltrados dentro de la organización paramilitar. Adams y el resto de los ocupantes del vehículo sobrevivieron porque la Policía norirlandesa de la época, RUC, había reemplazado gran parte de la munición del depósito de armas de la UDA en Rathcoole por balas de baja velocidad. Nadie nunca cuestionó por qué la Policía no evitó el atentado.

El proceso de paz actual comenzó en 1986, cuando el sacerdote redentorista Alec Reid, del monasterio Clonard en West Belfast, escribió al líder del partido nacionalista norirlandés SDLP John Hume y al de Fianna Fáil, en la oposición irlandesa, Charles Haughey, sobre la posibilidad de entablar conversaciones directas entre Sinn Féin y los otros partidos nacionalistas, del norte y el sur. En 1987, ya elegido primer ministro irlandés (Taoiseach), Haughey autorizó las conversaciones cara a cara entre Martin Mansergh, de Fianna Fáil, y los representantes de Sinn Féin Gerry Adams, Pat Doherty y Mitchel McLaughlin.

Mientras los gobiernos negociaban en secreto con los republicanos, públicamente imponían una política de censura informativa. En la República se implantó la sección 31 de la Ley Audiovisual en 1969, limitando la información sobre el conflicto norirlandés. En 1976, el ministro de Correos y Telégrafos, Conor Cruise O’Brien, emitió una nueva orden de la Sección 31 contra los portavoces de algunas organizaciones específicas. Esto impidió que el canal público RTÉ entrevistara a representantes de Sinn Féin bajo ninguna circunstancia, incluso cuando el tema no estaba relacionado con la campaña del IRA. El Gobierno de Londres operó de forma similar entre 1988 y 1994, con prohibiciones contra organizaciones republicanas y lealistas que fueron impuestas por la primera ministra británica Margaret Thatcher tras la emisión de varias entrevistas con McGuinness y Adams en el canal público británico BBC, pero no tan severas como en Irlanda. Por ejemplo, los locutores británicos podrían doblar discursos y entrevistas de Sinn Féin con la voz de un actor o ponerles subtítulos.

Curiosamente, la prominencia de Adams como líder republicano irlandés se vio incrementada por estas restricciones. Entre los actores que dieron voz a Adams se incluyen Stephen Rea y Paul Loughran. Estas prohibiciones fueron satirizadas en programas de televisión como “Spitting Image”, y en “The Day Today”, y fueron criticadas por organizaciones en favor de la libertad de expresión y por diversas personalidades, incluído al director general de la BBC, John Birt, y el director de internacional de la misma cadena John Simpson. La prohibición de la República expiró en enero de 1994, y la británica fue levantada por el primer ministro John Major en setiembre de ese mismo año.

El documento «Hume-Adams»

Las reuniones entre el SDLP y Sinn Féin comenzaron en enero de 1988. Desde un principio, Sinn Féin apostaba por crear una alianza de partidos nacionalistas irlandeses con el fin de asegurar el derecho de autodeterminación y la unidad de Irlanda, pero el SDLP insistió en que esto solo podría suceder en el contexto del fin de la violencia del IRA. Tras nueve meses de negociaciones, estas se cerraron sin alcanzar un acuerdo y solo se reanudaron en noviembre de 1991, cuando Peter Brooke, el secretario de Estado británico en el norte de Irlanda, anunció conversaciones multipartidistas en las que participaban el SDLP, el Partido Unionista del Ulster (UUP), el Partido Unionista Democrático (DUP) y el Partido Alianza. Sinn Féin fue excluido de estas conversaciones; sin embargo, los encuentros entre John Hume y Gerry Adams se reanudaron y dieron lugar al documento “Hume-Adams” de abril de 1993.

Fue entonces cuando las negociaciones se hicieron públicas y el texto nacionalista estableció la base de la Declaración de Downing Street, acordada entre los gobiernos británico e irlandés en diciembre de 1993 y que reconoce el derecho de autodeterminación de los norirlandeses.

Para entonces, Martin McGuinness se convirtió en el jefe de la representación de Sinn Féin en las negociaciones del proceso de paz que condujeron al Acuerdo del Viernes Santo. El expresidente de los Estados Unidos Bill Clinton señaló que McGuinness fue quien personalmente supervisó la fase de decomiso de armas. El ex primer ministro británico Tony Blair también reconoció el liderazgo del líder norirlandés en el cumplimiento del acuerdo.

En una entrevista con el diario norirlandés “Irish News”, Gerry Adams reflexiona sobre el impacto de la muerte de Martin McGuinness sobre su vida, apuntando a que su compañero fue siempre una constante en su vida y que lo extraña «desesperadamente». Son recuerdos llenos de anécdotas, desacuerdos deportivos y debates políticos internos y externos con el llamado “comité de la herejía”, desde el que ambos incitaban a la discusión y la crítica de la estrategia de partido.

«En general, quiero decir que no estábamos de acuerdo en todo, quizás teníamos diferentes posiciones tácticas sobre algunas cuestiones, pero siempre llegamos a una resolución y siempre trabajamos sobre la base de ‘probemos esto y, si no funciona, volvemos y lo miramos de nuevo y lo intentamos de otra manera’», apunta Adams en la entrevista.

Precisamente, su estrategia y tácticas políticas han sido loadas por Jonathan Powell y Tony Blair, entre otros. Tras ese primer encuentro en 1997, Powell apuntó en su diario que «eran mucho más articulados e interesantes que la mayoría de los demás políticos de Irlanda del Norte», lo cual no sorprende, si se considera que en una grabación secreta el mismo Powell calificó a los políticos unionistas como «asnos».

En su biografía, Blair asegura que Adams y McGuinness eran «maestros supremos de la distinción entre táctica y estrategia», y fueron «una pareja extraordinaria… Ya sea que te gusten o no, y no importa cuán fuertemente desapruebes sus acciones pasadas, tuvieron coraje en abundancia».

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