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La terrible historia del equipo de La Plata Rugby Club

Esta es la historia de un equipo de rugby argentino que fue diezmado por el terrorismo de Estado. Entre 1975 y 1978, hasta 20 jugadores fueron asesinados por la dictadura, a pesar de lo cual el grupo, cada vez más debilitado, seguía saliendo al campo, convirtiéndolo, en silencio, en un espacio donde honrar a los que faltaban. La novela Los silenciados, de Claudio Fava, se basa en el testimonio del único integrante que sobrevivió a la matanza.

Fundado el 20 de marzo de 1934, La Plata Rugby Club jugó en sus primeros años en la segunda división de la liga argentina, hasta que en 1953 alcanzó la primera categoría. El club fue creciendo conforme el país era sacudido por los golpes de Estado, y la situación política se tornó explosiva con una sucesión de dictaduras acosadas por organizaciones guerrilleras y gran cantidad de alzamientos populares. En medio de aquel polvorín, los jóvenes jugadores del equipo de La Plata no cumplían el tópico que asociaba el rugby a la clase alta o las derechas. Lejos de eso, el LPRC era conocido por los clubes del norte del país como “escuela de guerrilleros”.

Había laburantes, o algunos que dejaban la facultad y se proletizaban, tenían ideales de esa época, eran solidarios, militantes, muchos de los cuales optaron por la lucha armada. Al momento de las desapariciones, algunos aún jugaban, en primera o en las inferiores: como Hernán Rocca, la primera de las veinte víctimas, asesinado en el año 1975. Otros, cuando su compromiso comienza a ser muy intenso, viven en la clandestinidad y abandonan no sólo el rugby, sino sus familias, amigos y contactos.

Son palabras de Raúl Barandiaran, de origen vasco, el único jugador del equipo que sobrevivió y sobre cuyo testimonio construyó Claudio Fava su novela Los silenciados.

La lista completa de muertos y desaparecidos la integran Hernán Rocca, Pablo del Rivero, Hugo Lavalle, Abigail Attademo, Eduardo Navajas, Abel Vigo, Eduardo Merbilhaá, Marcelo Bettini, Mario Mercader, Jorge Moura, Rodolfo Axat, Luis Munitis, Alejandro García Martegani, Otilio Pascua, Pablo Balut, Santiago Sánchez Viamonte, Enrique Sierra, Mariano Montequín, Julio Álvarez y Alfredo Reboredo. El más joven tenía 20 años y el mayor 31. Cinco de ellos militaban en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), cuatro en el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML), y el resto militaban en la UES (Unión Estudiantil Secundaria), la JUP (la Juventud Universitaria Peronista) y en Montoneros.

Tuvieron que pasar veinte años para que La Plata Rugby Club se recuperara de la matanza y pudiera festejar su primer gran éxito deportivo. Fue en 1995, cuando ganó el torneo argentino. En marzo de 2006, cuando se cumplieron treinta años del golpe de Estado, colocaron en las instalaciones del club una placa con la siguiente leyenda: “A los jugadores activos del Club víctimas de la década de 1970”. La placa muestra también los diecisiete nombres que se contabilizaban hasta el año en que la pusieron. Hoy se sabe que los jugadores asesinados o desaparecidos llegaron a veinte.

La novela Los silenciados está basada en la historia de este equipo. Es un retrato humano de valentía y desafío, que muestra el valor de la lealtad que se crea entre compañeros y los impulsa a enfrentarse al poder.

Con los años he aprendido a hablar de aquellos muertos con las palabras de los vivos. Intenté imaginarme cómo habían vivido y por qué habían hecho lo que habían decidido hacer. No valía para consolarse, pero sí para comprender que detrás de aquella violencia no estaba la fatalidad, sino las ideas enfermizas, la sombría sensación de poder, la codicia de unos pocos, su deseo de impunidad.
Claudio Fava, en Los Silenciados

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