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¿Qué fueron las Conversaciones de Argel?

Entre enero y marzo de 1989 se producen en Argel conversaciones entre una delegación de ETA y otra del Gobierno español, que supusieron un hito en la historia europea. Repasamos, con este texto de Iñaki Egaña publicado en su Nuevo diccionario histórico-político de Euskal Herria, en qué se basó el diálogo, sus protagonistas, el contexto histórico en el que se producen y sus consecuencias políticas más inmediatas.

Diálogo entre ETA y el Gobierno español que se produjo en enero, febrero y marzo de 1989, época en la cual ambas partes pactaron una tregua que tuvo carácter bilateral. El marco de las llamadas conversaciones políticas estuvo en Argel y debía ser el preludio de una negociación entre las partes citadas. Pero la fase negociadora no llegó a producirse porque el Gobierno español no respetó los acuerdos alcanzados en Argel, lo que originó una ruptura de la tregua y el reinicio de las hostilidades.

El período de conversaciones comenzó, oficialmente, el 23 de enero de 1989 y terminó con una última reunión el 23 de marzo de ese año. Durante esos dos meses una delegación vasca, compuesta por Eugenio Etxebeste, Belén González e Iñaki Arakama, y una española, formada por Rafael Vera y Juan Manuel Eguiagaray, departieron sobre la situación política iniciada a la muerte de Franco, la llamada Reforma Política, e intentaron sentar las bases para continuar en un nivel superior de entendimiento. El 23 de marzo de 1989, después de una interminable sesión, se producía el acuerdo por el que las conversaciones subían un peldaño en el camino hacia la negociación. Sin embargo, el Estado español no pudo soportar las presiones de su lado y se volvió para atrás. Cambió el contenido del pacto intentando que ETA asumiera no ya sus costes, sino los del Estado. Como no podía ser de otra manera, los encuentros fracasaron.

Las Conversaciones de Argel fueron un hito en la historia no solo vasca, sino europea. Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, un Gobierno se sentaba de igual a igual con una organización armada. Esto ocurría después de asistir a la primera década de una situación teóricamente normalizada en el territorio español. No era una guerra colonial clásica, ni siquiera el resultado de una transformación atípica del Estado español. Madrid, además, contaba con todas las condiciones exigidas para pertenecer al club de las democracias occidentales. Era notorio que su ingreso en la CEE y en la OTAN había supuesto la internacionalización del conflicto vasco. Los encuentros bilaterales fueron cinco, y tuvieron lugar los días 25 de enero, 14 de febrero, 20 de febrero, 14 de marzo y 22 de marzo. El 27 de marzo, ETA declaraba una nueva tregua de tres meses de duración, que rompería el 4 de abril, después de que el Gobierno modificase el texto previamente pactado. Por su parte, Madrid anunció que el diálogo con ETA había terminado definitivamente el 10 de abril. Tras la ruptura de las conversaciones, el Gobierno español expulsó a los refugiados vascos de Argelia y a la delegación de ETA la envió a República Dominicana.

Veinticinco años después, Eugenio Etxebeste, uno de los protagonistas de las conversaciones, señalaba el objetivo de cada una de las partes:

ETA, desbloquear el enquistado proceso del torbellino bélico para favorecer la apertura de una vía democrática (mesa de partidos, voluntad y decisión popular) encaminada a la resolución negociada del contencioso político. Y el Estado español (con la colaboración del francés), dándose tiempo para ensayar llevar la guerra de las contradicciones al escenario social y político imponiendo, por riguroso orden de aparición, los pactos anti-ETA de Madrid-Gasteiz-Iruñea.

La crónica sobre las Conversaciones de Argel

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Comentarios 1 Comentario(s)

  • Xaun 16 de mayo de 2018

    "Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, un Gobierno se sentaba de igual a igual con una organización armada. " No era la primera vez. En enero de 1972, con objeto de obtener una tregua del IRA Provisional e intentar comenzar unas negociaciones, un helicóptero del ejército británico trasladó a Londres en secreto a una delegación de esa organización armada, para reunirse con representantes del gobierno de Londres. Fue una reunión de unas cinco horas y sacaron expresamente a Gerry Adams de la cárcel de Long Kesh, para que junto a Dáithi O'Connell, uno de los dirigentes de su organización -Adams siempre ha negado cualquier pertenencia al IRA- formara parte de la delegación republicana. Según el periodista de la BBC Peter Taylor (autor de varios libros sobre el IRA, los paramilitares lealistas y el conflicto en general), "Adams representaba al liderazgo del IRA en el Norte y O'Connell al del Sur". Al de unos días otra delegación del IRA -entre ellos el mismo Adams- se reunió con altos representantes del gobierno británico en la casa de un ministro en Chelsea, Inglaterra. Los restantes miembros de la delegación republicana fueron: Seán MacStiofain (el Jefe del Estado Mayor del IRA), Dáithi O'Connell, Seamus Twomey, Ivor Bell (protestante) y Martin McGuinness. Según contaría después McStiofain al periodista Taylor, los seis miembros de la delegación (incluído Adams) pertenecían al IRA.

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