A UN LATIDO DE DISTANCIA

A UN LATIDO DE DISTANCIA

Colección: GEBARA

Autor/a: ARTIGADO GARRIDO, ADELAIDA

Edición: 1

ISBN: 978-84-16350-23-0

Idioma: Castellano

Prologuista: LUCIO URTUBIA JIMENEZ

Precio: 16,00 €

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- Descripción

- El libro en la prensa

- Entrevista a Adelaida Artigado (Gure Liburuak)

- Ficha técnica del libro

- Datos técnicos

Fecha de publicación: 01/09/2015

Páginas: 208

Peso: 274 gr

Formato libro: 135 x 215 mm

Encuadenación: Rústica cosida; Tapa: con solapa; plastificada mate,Guardas: impresas;

- Sinopsis

No hay nada más antiguo, recurrente y rutinario que el poder de intimidación y dominación del castigo. Y pocos castigos han minado tanto la voluntad popular, pocas instituciones lo han condensado de manera tan nítida, como la cárcel.
Los dolores y las penas que pueblan estos breves relatos nos dan cuenta de la crueldad y el absurdo inherentes al encierro humano. Pero, como un maravilloso reverso que siempre forma parte de ese tenebroso paisaje, Adelaida Artigado nos hace sentir, a un latido de distancia, el espíritu de lucha de las y los pobres, su complicidad y solidaridad, su lealtad, esa fuera para resistir, crear y, en definitiva, para reírse del poder y de la opresión que nos machaca sin piedad.
Para Dostoyevsky, "el grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos". Afortunadamente, la humanidad se refleja también en todos y cada uno de los gestos de rebeldía de las personas que están cautivas.

- Más sobre el autor


BIBLIOGRAFÍA de ARTIGADO GARRIDO, ADELAIDA (Valencia, 1966) es una niña-mujer hija de campesinos emigrados a la ciudad, que se crió sin imposiciones y normas autoritarias, motivo por el que fue desahuciada de la escuela y no pudo aprender a escribir. Lo haría mucho tiempo después, con 27 o 28 años. Ha trabajado la mayor parte de su vida como limpiadora; esa sigue siendo su profesión. Su primer libro lo escribió para tapar una mentira blanca que le echó a su madre: quería viajar a Marruecos y, como en 2004 había estado detenida por inmigración clandestina y algún otro asunto «embarazoso», para que no se quedara padeciendo, tuvo que decirle que se iba a París porque le iban a editar un libro. A la vuelta y ante la insistencia, se vio en la obligación de escribirlo. Lo hizo en 15 días. Como sus padres no sabían leer, trazó unos garabatos, mandó imprimirlos y se los mostró. Tuvo suerte y ese primer trabajo -luego vendrían dos más- se editó en Nueva York.

- Materias

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